24 Ene 2020

BY: María Migali

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La OMS reconoce al Burnout como un grave problema. En Argentina 55% de los enfermeros y 59% de los médicos presenta índices de Burnout (Investigación de la Organización Panamericana de la Salud: “Condiciones de trabajo y salud de los trabajadores de la salud en Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú”, 2010). La mayoría de los trabajos en la actualidad exigen máxima eficacia, en el menor tiempo posible con los recursos disponibles. Estas demandas generan altos niveles de estrés en los trabajadores, especialmente en aquellas profesiones dedicadas al cuidado de personas en estado de necesidad o dependencia como: médicos, enfermeras, psicólogos, asistentes sociales, odontólogos, psiquiatras, entre otros.

El Síndrome de Burnout es “una respuesta de estrés crónico caracterizada por tres factores: cansancio emocional, despersonalización y baja realización personal en el trabajo”. Esta definición, de Maslach y Jackson en 1982, es la más aceptada por la comunidad científica (Moriana y Herruzo, 2004).  Para su medición han desarrollado un cuestionario: el Maslach Burnout Inventory (MBI) (1981, citado en Maslach y otros, 2001), este instrumento asume que el Burnout es un constructo compuesto por los tres factores: cansancio emocional, despersonalización y realización personal. La baja realización personal, se caracteriza por respuestas negativas hacia sí mismo y el trabajo; el cansancio emocional por la pérdida progresiva de energía, la persona siente desgaste, agotamiento y fatiga, los trabajadores sienten que ya no pueden dar más de sí mismos a nivel afectivo, sus recursos están al límite; y la despersonalización se manifiesta como irritabilidad, actitudes negativas y respuestas frías e impersonales hacia las personas (clientes, pacientes, alumnos, etc.) (Gil-Monte, 2003).

¿Burnout como estado o proceso?

Existen dos perspectivas sobre el Síndrome de Burnout (Gil-Monte & Peiró, 1997): 1) La perspectiva clínica que lo considera como un estado al que se llega como consecuencia del estrés laboral y 2) la perspectiva psicosocial que lo considera un proceso resultante de la interacción de variables del entorno laboral y personal. Consideraremos aquí al Burnout desde la perspectiva psicosocial, como proceso, describiendo a continuación la influencia de algunas variables individuales (sin desconocer las variables del entorno laboral, sino que simplemente no focalizaremos en ellas aquí).

 

 

Estrategias de afrontamiento y prevención

Cuando los eventos o situaciones se perciben como amenazantes o peligrosos para el propio bienestar, se desencadena el estrés y frente a éste, el individuo debe responder de alguna manera. Las estrategias de afrontamiento son los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o des bordadores de los recursos del individuo (Lazarus y Folkman 1986). Las estrategias de afrontamiento están directamente relacionadas con los recursos que dispone la persona que sufre un evento. Se pueden mencionar los recursos psicológicos, las creencias, valores, la motivación para hacer frente al hecho estresante, su nivel de locus de control, la capacidad para resolver problemas y los medios materiales que dispone para encontrar una solución.

Lazarus distingue entre modos de afrontamiento centrados en la acción (también llamadas directas) dirigidos al problema, que buscan la resolución directa del problema, modificando el entorno y modos centrados en la emoción (indirectas) que intentan regular la respuesta emocional que surge como consecuencia de la situación que están viviendo. Para la mayoría de los autores combinar las estrategias centradas en la acción con las centradas en la emoción, es la mejor manera de afrontar una situación estresante (Marsollier R. & Aparicio M.T, 2010).  En esta misma línea, los autores Pyness y Kaffy (1981, citados por Lastenia, G., Olmedo E. & Ibañez, I. 2004) añaden dos dimensiones más, activo e inactivo, resultando así en cuatro tipos de estrategias: directo/activo (cuando se intenta cambiar el hecho estresante), directo/inactivo (ignorar el hecho estresante, distanciarse o evitarlo), indirecto/ activo (buscar apoyo en la relación con otras personas o realizar actividades que reducirán el estrés), indirecto/inactivo (mecanismos como el consumo de sustancias para evadir el estrés).

Las estrategias de afrontamiento activas y directas dirigidas al problema, es decir, las que intentan cambiar la fuente de estrés o a sí mismos, se asocian con niveles de burnout menores que las estrategias de afrontamiento inactivas o indirectas (Burke, 1998; Burke & Greenglass, 2000; Leiter, 1991; Pines & Kaffy, 1981, citados por Hernández Zamora et al., 2004). Algunas investigaciones han encontrado que el uso de modos de afrontamiento centrados en el problema trae aparejado mayor satisfacción en el trabajo, menor cansancio emocional y, por lo tanto, niveles inferiores de manifestaciones de burnout. (Ceslowitz, 1989, citado por Moreno-Jiménez & Peñacoba, 1999; Ceslowitz, 1999; Greenglass & Burke, 2001, citados por Hernández Zamora et al., 2004)

Las estrategias de afrontamiento al estrés “operan como moduladores o ‘amortiguadores’ de los estímulos estresantes colaborando a un menor impacto sobre la salud” (Labiano & Correché, 2002).  Por ende, promover que los profesionales desarrollen estilos de afrontamiento funcionales y saludables, podría prevenir que se origine el síndrome de burnout o bien que no llegue a niveles elevados. Esto repercutiría en su propia calidad de vida, en la de sus pacientes, en el lugar de trabajo y en la comunidad con la cual están relacionados. El primer paso es aumentar la toma de consciencia de los síntomas que pueden aparecer para luego poder implementar las estrategias de afrontamiento indicadas. Se puede utilizar para la autoevaluación como instrumento de medición el Maslach Burnout Inventory (MBI) desarrollado por Maslach y Jackson (1981, citado en Maslach y otros, 2001).

 

 

Referencias:

  • Alarcón, J., Vaz, F. & Guisado, J. (2001). Análisis del síndrome de burnout: psicopatología, estilos de afrontamiento y clima social (I). Revista de Psiquiatría Facultad de Medicina Barna, 28, 358-381.
  • Diéguez, X., Sarmiento, D. & Calderón, P. (2006). Presencia del síndrome de Burnout en los profesores de la escuela internacional de educación física y deporte de Cuba. Recuperado el 12 de agosto de 2007, del sitio Web Ilustrados. com: http://www.ilustrados.com/publicaciones/EEVpZuVkkkjDKrQmZJ.php
  • Gil-Monte, P. R. (2003). El síndrome de quemarse por el trabajo (Síndrome de Burnout) en profesionales de enfermería. Revista Eletrônica InterAção Psy, 1, 19-33
  • Gil-Monte, P. R. (2005). El síndrome de quemarse por el trabajo (Burnout): una enfermedad laboral en la sociedad del bienestar. Madrid, España: Pirámide.
  • Gil-Monte, P. R. & Peiró, J. M. (1997). Desgaste psíquico en el trabajo: el síndrome de quemarse. Madrid, España: Editorial Síntesis.
  • Hernández Zamora, G.L., Olmedo Castejón, E. & Ibáñez Fernández, I. (2004). Estar quemado (burnout) y su relación con el afrontamiento [Be burnt (burnout) and it relationship with the facing]. International Journal of Clinical and Health Psychology, 4(2), 323-336.
  • Labiano, L.M. & Correché, M.S. (2002). Afrontamiento del estrés [Facing of the stress]. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 11(2), 105-112.
  • Lastenia, G., Olmedo E. & Ibañez, I. 2004. Estar quemado (burnout) y su relación con el afrontamiento. International Journal of Clinical and Health Psychology. 4 (2), 323-336 [On Line].
  • Lazarus, R. & Folkman. S. (1986). Estrés y procesos cognitivos [Stress and cognition processes]. Barcelona: Martínez Roca.
  • Moriana, J. A. & Herruzo, J. (2004). Estrés y burnout en profesores. International Journal of Clinical and Health Psychology, 4, 597-621.
  • Marsiollier R. y Aparicio M.T (2010). Las estrategias de afrontamiento: una alternativa frente a situaciones desgastantes. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento 2 (3), 8-13 [On Line].
  • Moos, R. & Billings, A. (1982). Conceptualization and measuring of resources and processes of facing. En L. Goldberger y S. Breznitz (Comps.), Handbook of stress: Theoretical and clinical aspects (pp. 212-230). NY: The Free Press.
  • Moreno-Jiménez, B. & Peñacoba, C. (1999). Estrés asistencial en los servicios de salud [Assistance stress in the health services]. En M. Simon (Ed.), Psicología de la salud (pp. 739-764). Madrid: Siglo XXI.
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